Ejercicio Regular
Javier
Javier
| 28-08-2026
Equipo de Ciencia · Equipo de Ciencia
La práctica poco frecuente de ejercicio se relaciona con una mayor presencia de trastornos mentales comunes, como la depresión y la ansiedad, entre estudiantes de educación superior en Noruega. Así lo indica un estudio publicado en PLOS ONE por Michael Grasdalsmoen, de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Noruega Occidental, y sus colaboradores.
Los resultados destacan que mantener una actividad física constante podría ser más importante para la salud mental que realizar sesiones de ejercicio especialmente intensas o prolongadas.
Los trastornos mentales comunes se encuentran entre las principales causas de discapacidad en adultos jóvenes de todo el mundo. Además, la transición a la educación superior puede ser una etapa especialmente vulnerable, por lo que identificar factores que ayuden a proteger la salud mental resulta fundamental.
Aunque la inactividad física continúa siendo frecuente entre los jóvenes, investigaciones anteriores ya habían relacionado el ejercicio regular con una mejor salud mental. Sin embargo, pocos estudios habían analizado de forma prospectiva la relación entre la actividad física y la aparición posterior de trastornos mentales comunes utilizando herramientas diagnósticas estandarizadas.
Ejercicio Regular

Un estudio con miles de estudiantes

Para investigar esta relación, Grasdalsmoen y su equipo realizaron un estudio prospectivo centrado en la actividad física y la posterior aparición de ansiedad y depresión. El análisis incluyó a 10.460 estudiantes noruegos de educación superior, todos ellos matriculados a tiempo completo y con edades de entre 18 y 35 años. Al comienzo de la investigación, los participantes completaron cuestionarios sobre la frecuencia, intensidad y duración de sus sesiones de ejercicio, además del número total de horas que dedicaban semanalmente a la actividad física. Un año después, respondieron un instrumento de diagnóstico autoadministrado destinado a identificar posibles trastornos mentales comunes.

La frecuencia fue especialmente importante

Los resultados mostraron que los niveles más bajos de ejercicio estaban relacionados con un mayor riesgo de desarrollar trastornos mentales comunes durante el año siguiente. La relación fue más constante en el caso de la frecuencia del ejercicio que en aspectos como la intensidad o la duración de las sesiones. Entre las mujeres, una menor intensidad del ejercicio se relacionó con un mayor riesgo de ansiedad y depresión. Entre los hombres, una menor duración semanal del ejercicio fue un factor de riesgo más relevante. La probabilidad de desarrollar trastornos mentales comunes disminuyó a medida que aumentaba la cantidad total de ejercicio, hasta aproximadamente 10 horas semanales. Los resultados también respaldaron la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada o vigorosa por semana.

El ejercicio dentro de la vida estudiantil

En conjunto, los hallazgos sugieren que hacer ejercicio con regularidad podría desempeñar un papel especialmente importante en la prevención de la ansiedad y la depresión entre los estudiantes de educación superior. Los resultados no indican que sea necesario realizar entrenamientos extremadamente intensos o prolongados. Más bien, apuntan a la importancia de incorporar la actividad física de manera constante en la rutina diaria. Debido a que se trata de un estudio observacional, los investigadores no pueden determinar que el ejercicio sea directamente responsable de una menor incidencia de trastornos mentales. Aun así, fomentar una práctica habitual de actividad física podría formar parte de estrategias más amplias destinadas a apoyar la salud mental de los estudiantes, especialmente de aquellos que comienzan a presentar síntomas. Los autores destacan que los estudiantes que realizan ejercicio físico regularmente presentan un menor riesgo de desarrollar trastornos mentales comunes con el paso del tiempo. También señalan la importancia de hacer que la actividad física sea accesible y se convierta en una parte natural de la vida estudiantil. La salud mental de los estudiantes es una preocupación creciente para la salud pública. Promover la actividad física podría contribuir a mejorar su bienestar y debería considerarse un elemento importante dentro de un entorno educativo saludable.
Ejercicio Regular

Conclusión

En definitiva, el estudio sugiere que la constancia podría ser más importante que la intensidad cuando se trata de cuidar la salud mental de los estudiantes. Incorporar actividad física de forma regular a la rutina diaria podría ayudar a reducir el riesgo de ansiedad y depresión sin necesidad de recurrir a entrenamientos extenuantes. Facilitar el acceso al ejercicio dentro de la vida universitaria podría ser una estrategia sencilla para favorecer tanto el bienestar físico como la salud psicológica.