Secretos de Notre Dame
Rosa
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| 20-08-2026
Equipo de Viajes · Equipo de Viajes
La catedral de Notre Dame se ha convertido en un auténtico yacimiento arqueológico, con excavaciones que se realizan a pocos pasos de los turistas. La prensa francesa ya ha bautizado el proyecto como "la excavación del siglo". Lucie Altenburg, conservadora de la unidad de arqueología de París, considera que se trata de una oportunidad excepcional.
Entre los cientos de objetos encontrados hasta ahora hay una moneda del siglo IV, acuñada con el rostro del emperador Constantino, además de fragmentos de cerámica medieval decorados en su interior con marcas que ningún especialista ha conseguido descifrar. Los primeros vestigios aparecen a apenas 50 centímetros de profundidad.
Cuatro metros más abajo, el equipo de arqueólogos continúa desenterrando restos del pasado. En apenas unos días, los investigadores llenaron 15 cajas con materiales extraídos de un suelo que había permanecido intacto durante décadas.
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Una ventana al París romano

Mientras los turistas hacen cola para subir a la catedral de Notre Dame, un equipo de arqueólogos trabaja en dirección contraria: excava hacia las profundidades para emprender un viaje en el tiempo hasta el París romano de hace unos 2.000 años. Una parte de la plaza situada frente a la catedral se ha transformado en un yacimiento arqueológico. Una excavación abierta, rodeada de barreras y atravesada por una pasarela de madera, permite observar los trabajos a pocos metros de la fila de visitantes. "Es una oportunidad poco frecuente para nosotros, porque estamos trabajando en algo que realmente puede marcar una diferencia en la historia de París", explicó Lucie Altenburg a Associated Press. Las excavaciones han permitido descubrir diferentes capas de la historia de la ciudad. Cuando la catedral de Notre Dame fue inaugurada en 1163, toda la plaza estaba ocupada por casas medievales. Ahora, los arqueólogos han llegado hasta los sótanos de aquellas viviendas. Más abajo aparecen construcciones que se remontan hasta el siglo IV. "Aquí se pueden ver las capas: el París medieval, el París romano y quizá incluso algo anterior", explicó Yasmine Benali, una estudiante de arqueología de 22 años que observaba los trabajos detrás de las barreras. "Esto hace que la ciudad parezca menos una postal y más un lugar que todavía está siendo descubierto", añadió.
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Las huellas de Lutecia

Los descubrimientos de época romana son los que más interesan a los arqueólogos, ya que se encuentran entre los restos más antiguos y profundos y siguen siendo los menos conocidos. Durante la época romana, París era conocida como Lutecia. El centro de la ciudad se encontraba en la margen izquierda del río Sena. Tras el colapso del Imperio romano, la población se replegó hacia la Île de la Cité, donde posteriormente se levantaría Notre Dame. La isla fue fortificada con muros de piedra construidos con materiales procedentes de edificaciones anteriores.

La ciudad sobre sus propias ruinas

París no es un caso aislado. A lo largo de la historia, cada época ha construido sobre los restos de la anterior, haciendo que el nivel del suelo se eleve progresivamente. En Roma, por ejemplo, se calcula que el nivel del terreno ha aumentado unos nueve metros desde la caída del Imperio romano en el siglo V. En Atenas, la construcción del metro para los Juegos Olímpicos de 2004 dio lugar a la mayor excavación arqueológica de la historia de Grecia, durante la cual se descubrieron decenas de miles de objetos. Muchos de ellos se encuentran actualmente expuestos en las propias estaciones. Ahora, bajo la catedral de Notre Dame, los arqueólogos tienen ante sí una oportunidad similar: reconstruir 1.700 años de historia a partir de las capas ocultas bajo uno de los monumentos más emblemáticos de París.
La excavación no solo permite conocer cómo era la ciudad en el pasado, sino que también demuestra que, bajo las calles y monumentos que millones de personas visitan cada año, todavía quedan capítulos de la historia por descubrir.

Conclusión

La excavación bajo Notre Dame está sacando a la luz una parte fascinante de la historia de París. Los restos romanos y medievales permiten reconstruir cómo evolucionó la ciudad durante siglos. Estos descubrimientos convierten el entorno de la catedral en una auténtica ventana al pasado y demuestran que, incluso bajo uno de los monumentos más visitados del mundo, todavía quedan muchos secretos por descubrir.