Ordena Menos, Disfruta Más

· Equipo de estilo de vida
¿Te esfuerzas por mantener la casa limpia, pero aun así todo parece desordenado y sientes vergüenza cuando aparece una visita inesperada? Los expertos en organización del hogar aseguran que la verdadera solución está en otro lugar.
En vez de dedicar horas y horas a limpiar, necesitas crear un sistema que evite que el desorden se acumule.
1. Empieza por reducir la cantidad de cosas
Marie Kondo, una de las expertas en organización del hogar más conocidas, señala que ordenar no comienza limpiando, sino decidiendo qué quieres conservar.
Cada objeto que tienes en casa necesita espacio y cuidados. Cuantas más cosas posees, más tiempo tendrás que dedicar a cambiarlas de sitio, ordenarlas y buscarlas.
Por eso, tu objetivo debería ser conservar únicamente aquello que realmente utilizas o que te gusta y deshacerte de lo que simplemente ocupa espacio.
2. Cada cosa debe tener su lugar
La experta estadounidense en organización Julie Morgenstern defiende una regla muy sencilla: si un objeto no tiene un lugar claramente asignado, terminará desplazándose constantemente por toda la casa.
Precisamente esos pequeños objetos que dejamos «solo por un momento» son los que generan gran parte del desorden visual.
Las llaves, los cargadores, los recibos, los cosméticos o los juguetes de los niños deberían tener un lugar fijo.
Cuanto más fácil sea guardar algo, mayores serán las posibilidades de que todos los miembros de la familia lo hagan.
3. Deja de organizar cosas innecesarias
¿Te encanta comprar cajas, cestas, clasificadores y todo tipo de accesorios para almacenar cosas?
Dana K. White, autora de varios libros sobre organización del hogar, advierte que estos productos pueden ser muy útiles, pero hay algo que debemos hacer antes: reducir la cantidad de objetos.
Primero hay que decidir qué merece la pena conservar y después pensar cómo organizarlo.
Menos objetos significan menos decisiones, menos cosas que mover y, por supuesto, menos tiempo dedicado a limpiar.
4. Organiza según las actividades
La organizadora Cassandra Aarssen propone otro enfoque interesante: en lugar de organizar únicamente por habitaciones, recomienda agrupar las cosas según la actividad para la que se utilizan.
Todo lo necesario para dibujar debería estar junto, al igual que los materiales de costura, los productos para cuidar a una mascota o el equipamiento deportivo.
Cuando los objetos están repartidos por toda la casa, es más fácil que se genere caos. Además, puedes terminar comprando cosas duplicadas simplemente porque no encuentras las que ya tienes.
5. Deja libres las superficies
La encimera de la cocina, la mesa del comedor y la cómoda de la entrada suelen convertirse en auténticos imanes para el desorden.
Cuantos más objetos acumules sobre ellas, más tiempo necesitarás para recogerlos.
Por eso, los organizadores profesionales recomiendan dejar en las superficies visibles solo lo imprescindible.
En su lugar, puedes crear varios puntos específicos para dejar determinadas cosas. Por ejemplo, una cesta para el correo, una caja para los objetos que tienes que devolver o un organizador para los documentos pendientes.
6. No intentes vivir como en un catálogo
Las fotografías de revistas de decoración o las casas perfectas que ves en las redes sociales pueden servirte de inspiración, pero no tienes que intentar copiar el sistema de otra persona.
Si tus hijos dejan las mochilas junto a la puerta, coloca allí un espacio específico para ellas.
Si siempre dejas el correo sobre la mesa de la cocina, coloca cerca un organizador práctico.
Una casa funcional no tiene por qué parecer una vivienda de catálogo. Tiene que ser un espacio en el que resulte fácil mantener el orden en el día a día.
7. Cinco minutos al día valen más que dos horas el fin de semana
Los expertos en limpieza coinciden en que los pequeños hábitos diarios suelen funcionar mejor que las grandes sesiones de limpieza durante el fin de semana.
Bastan unos minutos al día para devolver cada cosa a su sitio o despejar las superficies principales.
De esta manera, el desorden nunca llega a acumularse hasta alcanzar unas dimensiones que requieran varias horas de trabajo.
Conclusión
En definitiva, la casa mejor organizada no es aquella en la que alguien está limpiando constantemente.
Es un hogar bien pensado, organizado y adaptado a la vida cotidiana de quienes viven en él.
No se trata de limpiar mejor, sino de crear un entorno en el que el desorden aparezca más lentamente. Cuando cada objeto tiene su lugar, las superficies permanecen despejadas y los pequeños hábitos forman parte de la rutina, mantener la casa limpia deja de convertirse en una tarea interminable.