Duerme Mejor Hoy
Juan
Juan
| 31-07-2026
Equipo de estilo de vida · Equipo de estilo de vida
Dormir bien es fundamental para nuestra salud y bienestar. Sin embargo, muchas personas sufren problemas como el insomnio, los ronquidos y otros trastornos del sueño. ¿Qué significa realmente “dormir bien”? ¿Cuántas horas son pocas y cuántas demasiadas? ¿Existe una fórmula única que funcione para todos?
Todo lo relacionado con el sueño saludable y la higiene del sueño lo explica el profesor Klozar, uno de los mayores expertos en medicina del sueño.
Duerme Mejor Hoy
Alrededor de la calidad del sueño, que según numerosos estudios continúa empeorando, existen muchos mitos, medias verdades e ideas equivocadas. Para comprender mejor este tema, que influye directamente en nuestra salud física y mental, presentamos una entrevista con el profesor MUDr. Jan Klozar, CSc., especialista en medicina del sueño y tratamiento de los ronquidos.

¿Qué significa realmente tener un sueño saludable?

La necesidad de sueño es diferente para cada persona, aunque normalmente se encuentra entre 6 y 8 horas diarias. Dormir muy poco supone un riesgo para la salud, pero un exceso de sueño también puede estar relacionado con algunos problemas médicos.
Para conseguir un descanso de calidad debemos seguir unas normas conocidas como higiene del sueño. Estas incluyen varios hábitos esenciales, como reservar la cama únicamente para dormir y evitar utilizarla para otras actividades.
El dormitorio debería ser un lugar tranquilo, fresco y protegido de ruidos y luces que puedan interrumpir el descanso. Además, durante la noche debemos evitar hacer ejercicio intenso justo antes de acostarnos, consumir comidas pesadas, fumar o tomar bebidas con cafeína.

¿Por qué tantas personas tienen problemas de sueño?

Normalmente se debe a una combinación de diferentes factores. El estrés, la falta de actividad física, unos malos hábitos de sueño, el consumo excesivo de medicamentos, alcohol u otras sustancias y un estilo de vida poco saludable pueden afectar negativamente al descanso.
También pueden existir problemas respiratorios durante el sueño. Por ello, el diagnóstico es fundamental: solo después de conocer la causa del trastorno es posible elegir el tratamiento adecuado.
Cuando se detectan pausas respiratorias durante la noche, es importante actuar, ya que esta situación puede aumentar los riesgos para la salud, especialmente los relacionados con el sistema cardiovascular, además de afectar a la calidad de vida.

¿Por qué el insomnio empeora con la edad?

Dormir menos a medida que envejecemos es un proceso normal. Con el paso de los años, el organismo experimenta cambios que pueden reducir la calidad del sueño.
El ritmo circadiano puede alterarse, haciendo que algunas personas se duerman y despierten antes. También cambia la estructura del sueño, ya que disminuyen las fases profundas y resulta más fácil despertarse por estímulos externos.
Además, con la edad aumentan las enfermedades y el consumo de medicamentos que pueden influir en la aparición del insomnio.

¿Cómo podemos mejorar nuestro sueño?

La primera medida es respetar una buena higiene del sueño. Cuando existe un insomnio diagnosticado, pueden utilizarse terapias específicas como la terapia conductual para el insomnio.
Este tratamiento ayuda a identificar y modificar pensamientos y hábitos incorrectos relacionados con el descanso. Entre sus técnicas se encuentran el control de estímulos y la restricción del tiempo dedicado al sueño.

La importancia de la luz para dormir mejor

El cuerpo regula el ciclo entre sueño y vigilia mediante el ritmo circadiano, que se ajusta gracias a la exposición a la luz y la oscuridad.
La luz durante la noche puede perjudicar la calidad del descanso, por lo que es recomendable mantener el dormitorio lo más oscuro posible. En algunos casos, la terapia con luz también puede utilizarse para tratar determinados trastornos del sueño.

¿Qué relación existe entre los ronquidos y los problemas respiratorios?

Los ronquidos aparecen cuando el aire atraviesa una zona estrecha de la garganta. La presión del aire provoca que los tejidos vibren, generando el sonido característico.
En algunos casos, esta situación puede evolucionar hasta una obstrucción completa de las vías respiratorias, provocando una pausa en la respiración conocida como apnea obstructiva del sueño.
Distinguir entre unos simples ronquidos y una apnea es fundamental para determinar el tratamiento adecuado.

¿Los ronquidos representan un riesgo para la salud?

Los ronquidos por sí solos no suelen afectar gravemente a la salud, aunque pueden causar problemas sociales y afectar a la convivencia.
Sin embargo, la apnea del sueño sí puede tener consecuencias importantes. Esta alteración está relacionada con un mayor riesgo cardiovascular y puede reducir considerablemente la calidad de vida.
Por este motivo, las personas que buscan ayuda por ronquidos deberían someterse a una evaluación médica para determinar si existe un problema respiratorio durante el sueño.

Factores que empeoran los ronquidos

El sobrepeso es uno de los principales factores de riesgo tanto para los ronquidos como para la apnea del sueño. La acumulación de grasa alrededor de la garganta puede estrechar las vías respiratorias y favorecer su bloqueo.
El tabaquismo también puede empeorar la situación al alterar los tejidos de la garganta. Además, el alcohol y la relajación excesiva de los músculos durante el sueño pueden aumentar la intensidad de los ronquidos.

¿Cómo se pueden tratar los ronquidos?

El primer paso consiste en adoptar hábitos saludables, como perder peso cuando sea necesario y mejorar la higiene del sueño.
Si estas medidas no funcionan, existen tratamientos quirúrgicos destinados a reducir las vibraciones de los tejidos responsables del sonido. Uno de los procedimientos más eficaces es la uvuloplastia con láser, que modifica el paladar blando para reducir el tejido que vibra y mejorar su firmeza.
Aunque estos tratamientos no funcionan igual en todos los pacientes, pueden ofrecer una mejora significativa en muchos casos.
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Conclusión

Un sueño saludable depende de múltiples factores: nuestros hábitos diarios, el ambiente donde dormimos y la atención que prestamos a las señales de nuestro cuerpo.
Mantener una buena higiene del sueño, controlar los factores que afectan al descanso y consultar a un especialista cuando aparecen problemas persistentes como el insomnio, los ronquidos intensos o las pausas respiratorias puede ayudarnos a recuperar un descanso reparador.
Dormir mejor no solo significa sentirse más descansado al día siguiente, sino también proteger nuestra salud a largo plazo.