Imperio IA
Alejandro
Alejandro
| 08-07-2026
Equipo de Astronomía · Equipo de Astronomía
Cada vez resulta más difícil imaginar dónde "vive" la inteligencia artificial. Igual que durante años parecía imposible visualizar dónde estaba realmente Internet, el enorme poder de herramientas como ChatGPT tampoco existe en una nube mágica.
En realidad, funciona gracias a gigantescos centros de datos, enormes complejos repletos de miles de ordenadores que trabajan sin descanso.
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Cada vez que conversas con una IA, generas una imagen o utilizas herramientas capaces de crear música o vídeos, esos servidores realizan millones de cálculos en tiempo real. Todo ese procesamiento requiere una enorme cantidad de electricidad, genera calor y necesita grandes volúmenes de agua para refrigerar los equipos.

El impacto ambiental de la IA

En el episodio número 14 de AI Híradó, Bodnár Zsolt y Tóth András analizan cómo la rápida expansión de los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial ya empieza a tener consecuencias visibles en la vida cotidiana.
En los países más desarrollados, la IA ya representa entre el 5 % y el 10 % del consumo total de electricidad, y las previsiones indican que esa demanda energética podría triplicarse en los próximos cuatro años.
El crecimiento de estas instalaciones también afecta al entorno. Además del elevado consumo energético, los centros de datos pueden influir en la calidad del aire, aumentar las temperaturas locales y ejercer una enorme presión sobre los recursos hídricos.

La oposición ciudadana crece

La expansión de estos complejos tecnológicos también ha despertado un importante rechazo social.
Según una encuesta reciente, el 71 % de los estadounidenses se opone a que se construya un centro de datos cerca de su lugar de residencia.
En algunos casos, la oposición ya ha dado resultados. En Wisconsin, un referéndum logró frenar un proyecto impulsado por empresas del sector de la inteligencia artificial. En Australia, una compañía tuvo que abandonar sus planes de construcción tras la presión ejercida por grupos ecologistas y defensores del patrimonio indígena.

Mucho más que consumo energético

El programa también aborda otros temas relacionados con el desarrollo de la inteligencia artificial, entre ellos:
La llegada de robots humanoides a fábricas estadounidenses.
Las reflexiones del papa León XIV sobre el desarrollo responsable de la inteligencia artificial.
La nueva aplicación móvil de OpenAI, diseñada para facilitar tareas de programación.
Las iniciativas internacionales para fomentar el aprendizaje de la IA. En Malta, por ejemplo, quienes completan una formación sobre el uso responsable de esta tecnología reciben gratuitamente una suscripción a ChatGPT.
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Conclusión

La inteligencia artificial continúa transformando nuestra forma de trabajar, aprender y comunicarnos. Sin embargo, detrás de cada conversación con un asistente virtual o de cada imagen generada automáticamente existe una infraestructura gigantesca que consume enormes cantidades de energía y recursos naturales. A medida que la IA siga expandiéndose, el gran desafío será encontrar un equilibrio entre la innovación tecnológica y la sostenibilidad ambiental.