Diomande estalla

· Equipo Deportivo
Yan Diomande, el delantero de Costa de Marfil que a sus 19 años ya deslumbra en el RB Leipzig, acababa de completar los 90 minutos de su primer partido en una Copa del Mundo. Su selección había derrotado a Ecuador por 1-0 con un gol agónico de Amad Diallo en el minuto 90, un tanto que hizo estallar de alegría a la afición marfileña en el Lincoln Financial Field de Filadelfia.
Sin embargo, cuando la zona mixta se convirtió en una cadena interminable de preguntas, Diomande no pudo más. "Ya lo he dicho diez veces. Hablar no es mi trabajo", espetó ante las cámaras. Y acto seguido, contra todo pronóstico, se detuvo a conceder otra entrevista.
El desahogo de un goleador
El enfado de Diomande no fue un simple berrinche de juventud, sino la reacción sincera de un futbolista que ya había dedicado un buen rato a atender a la prensa y veía cómo las peticiones se multiplicaban sin descanso. Este curso ha firmado números de estrella en el RB Leipzig: 13 goles y 10 asistencias en 36 encuentros, unas cifras que demuestran que no es solo un rematador, sino un futbolista que genera juego, lee los espacios y sabe asociarse.
Ese rendimiento lo ha convertido en uno de los nombres propios del mercado, con los rumores situándolo cada vez más cerca del Liverpool, lo que ha disparado todavía más el interés mediático por él.
Un triunfo sobre la bocina y dos retos de altura
El debut de Costa de Marfil en el torneo se resolvió por la vía rápida cuando todo apuntaba a un empate sin goles. El encuentro frente a Ecuador se encaminaba hacia un 0-0 que parecía inevitable, pero Diallo apareció en el último suspiro para desatar la locura entre los seguidores marfileños.
Con los tres primeros puntos ya en el bolsillo, el combinado africano se prepara ahora para dos compromisos de máxima exigencia: el próximo 20 de junio se medirá al líder del grupo E, Alemania, y seis días después cerrará la fase de grupos frente a Curaçao. Para entonces, quizá Diomande haya aprendido a administrar la paciencia con los periodistas, o al menos a soltar su frase favorita con una sonrisa.