Por qué 60 minutos
Francisco
Francisco
| 08-06-2026
Equipo de Ciencia · Equipo de Ciencia
Damos por hecho cómo contamos el tiempo y apenas nos paramos a pensarlo. Pero ¿por qué la hora empezó a dividirse en 60 minutos y el minuto en 60 segundos? ¿Quién sentó las bases de este sistema?
Por qué 60 minutos

El capricho de los sumerios

Según los estudios científicos, por alguna razón que aún hoy no está clara, los antiguos sumerios —un pueblo de brillantes matemáticos e inventores que habitó la región de Mesopotamia, en el actual Irak— le tomaron cariño al número 60.
Aquello, sin embargo, fue solo el cimiento de un proceso que condujo a la percepción moderna del paso del tiempo. Las demás piezas del puzle fueron encajando poco a poco. El llamado sistema sexagesimal estaba profundamente arraigado entre los sumerios, igual que entre nosotros lo está el sistema decimal. Pero hasta qué punto trabajaban con el concepto del tiempo y su transcurso no está del todo claro a día de hoy.
Por qué 60 minutos

Doce horas de día y doce de noche

La civilización que demostró de forma fehaciente haber intentado, por así decirlo, trocear el tiempo fue la egipcia, hace más de 4.000 años. Los egipcios empezaron entonces a utilizar la división en horas: así nació el reparto de un ciclo de luz y oscuridad en 12 horas de día y 12 horas de noche. Tampoco en este caso está claro por qué se eligió precisamente el número 12. Algunos especialistas creen que podría guardar relación con el número de articulaciones de los dedos de una mano, sin contar el pulgar.
Los primeros relojes —los de sol— también los crearon los egipcios. Sin embargo, según los expertos, en su cultura tenían sobre todo una función ritual, como ofrendas a la divinidad. Pero los babilonios también construyeron relojes; su civilización sucedió a la sumeria en Mesopotamia y tomó prestado de ella el sistema sexagesimal.
El año lo concebían como un período que duraba más de 360 días, en función del recorrido del Sol por el cielo. Eso encajaba bastante bien en el sistema y se correspondía con ciclos de 12 meses, con meses de unos 30 días. Los babilonios "trocearon" el día en 12 y 12 horas, aunque la duración de las horas diurnas y nocturnas variaba según cuánto tiempo brillara el sol. El doce armonizaba tanto con el número de meses como con el número de signos del zodiaco.
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Grados, minutos, segundos

A lo largo de los siglos siguientes, el tema del tiempo y del sistema sexagesimal fue abordado por eruditos de Egipto y de la antigua Grecia, también en relación con la división del círculo en 360 grados. El astrónomo y matemático Claudio Ptolomeo (hacia el 100-170 d. C.) dividió un grado en 60 partes, las partes minutae primae (es decir, primeras partes pequeñas), de donde surgió el término minuto.
Esas partes pequeñas se dividieron a su vez en partes minutae secundae (segundas partes pequeñas), que fueron la base de la palabra segundo. De todo ello cristalizó el sistema de medición del tiempo que utilizamos hoy. Así que la próxima vez que mires el reloj, recuerda: tienes que agradecérselo a un sumerio, un egipcio y un griego. Y a un babilonio, que también se apuntó.