Patatas Crujientes

· Equipo de Comida
Si hay una guarnición que combina prácticamente con todo, esa es la de las patatas fritas. Prepararlas parece fácil, pero existe un detalle que muchísima gente pasa por alto y que marca la diferencia entre unas patatas normales y unas realmente espectaculares.
Da igual si las haces en sartén, en freidora tradicional o en freidora de aire: este sencillo truco consigue que queden crujientes por fuera y tiernas por dentro.
El truco que usan los chefs
Las mejores patatas fritas tienen algo en común: antes de cocinarlas, se dejan en remojo. Una vez lavadas y cortadas —pelarlas es opcional— hay que sumergirlas en agua fría durante entre 30 minutos y una hora.
Este paso ayuda a eliminar parte del almidón de la superficie de la patata, algo parecido a lo que se hace con el arroz antes de cocinarlo. Gracias a eso, las patatas no se pegan entre sí y logran una textura mucho más crujiente.
Por qué este método funciona tan bien
Al reducir el almidón, la superficie de la patata tarda más en dorarse demasiado rápido. Así, el interior puede cocinarse correctamente mientras el exterior queda dorado y crujiente sin quemarse.
Después del remojo, es fundamental secarlas muy bien. Si todavía conservan humedad, el aceite salpicará más y el resultado final no será igual de bueno.
Perfectas también en freidora de aire
Este truco no sirve solo para freír en sartén. También funciona perfectamente en la freidora de aire.
Una vez secas, basta con colocarlas en la cesta, añadir un poco de aceite en espray y cocinarlas entre 15 y 20 minutos. El resultado son unas patatas sabrosas y doradas con mucho menos aceite.
Además, muchas freidoras de aire incluyen programas específicos para patatas fritas, lo que facilita todavía más la preparación diaria.
Un pequeño gesto que cambia todo
A veces, los mejores trucos de cocina son los más sencillos. Dedicar unos minutos extra al remojo puede transformar por completo unas simples patatas caseras y hacer que parezcan recién hechas en un restaurante.
Conclusión:
Si quieres conseguir unas patatas realmente crujientes y bien cocinadas, el remojo previo es el paso que nunca deberías saltarte. Funciona tanto en sartén como en freidora de aire y mejora muchísimo la textura final.