Tarta Cremosa
Miguel
Miguel
| 25-05-2026
Equipo de Comida · Equipo de Comida
Ruibarbo ácido, queso fresco suave y el aroma inconfundible de la vainilla. Prepárate para hornear una tarta increíblemente jugosa, delicada y tan deliciosa que desaparecerá antes de que termine de enfriarse. La temporada del ruibarbo es corta, pero precisamente por eso merece aprovecharse al máximo en la cocina primaveral
Gracias a su sabor ligeramente ácido, aporta un contraste refrescante a tartas, bizcochos y postres. Además, combina de maravilla con masas crujientes, frutas dulces y cremas suaves. También puede utilizarse para preparar mermeladas, rellenos o incluso salsas para carnes.
La temporada del ruibarbo comienza en abril y suele terminar alrededor del 24 de junio, cuando aumenta el contenido de ácido oxálico en los tallos.
El ruibarbo queda espectacular combinado con queso fresco, fresas o una buena cobertura de migas de mantequilla.

¿Cómo preparar el ruibarbo correctamente?

Antes de cocinarlo, conviene lavar bien los tallos y, si son gruesos o más maduros, retirar la piel fibrosa exterior.
Los tallos jóvenes y finos normalmente no necesitan pelarse.
Un buen truco es mezclar el ruibarbo troceado con azúcar y dejarlo reposar al menos dos horas. Así soltará parte de su jugo y quedará más tierno.
Las hojas del ruibarbo nunca deben consumirse, ya que son tóxicas. También se recomienda evitar recipientes de aluminio, porque pueden reaccionar con los ácidos naturales de la planta.
Tarta Cremosa

Receta de tarta de ruibarbo

1. Ingredientes
Para la masa:
250 g de harina común
80 g de azúcar glas
125 g de mantequilla
1 huevo
½ cucharadita de levadura química
Una pizca de sal
Para el relleno:
2 huevos
100 g de queso crema tipo Lučina
250 g de requesón o queso fresco batido
80 g de mantequilla
40 g de azúcar
25 g de harina común
Ralladura de medio limón
Semillas de una vaina de vainilla
Para terminar:
500 g de ruibarbo
4 cucharadas de azúcar
Unas cucharadas de mantequilla derretida
2. Preparación de la masa
Mezcla en un bol la harina con la levadura y la sal.
Añade el huevo, la mantequilla blanda y el azúcar glas. Trabaja la mezcla hasta obtener una masa lisa y manejable.
Extiéndela presionando con las manos dentro de un molde desmontable de 26 cm, cubriendo también los bordes.
Lleva el molde al frigorífico durante una hora.
3. Preparación del relleno
Separa las claras de las yemas.
Bate las yemas con el azúcar hasta conseguir una mezcla clara y cremosa. Aparte, monta las claras a punto de nieve.
Añade a las yemas el queso crema, el requesón, la ralladura de limón y las semillas de vainilla. Mezcla bien.
Incorpora la mantequilla derretida y la harina, removiendo hasta integrar.
Por último, añade las claras montadas con movimientos suaves para mantener el aire de la mezcla.
4. Montaje y horneado
Lava y pela el ruibarbo, córtalo en trozos pequeños y mézclalo con dos cucharadas de azúcar. Déjalo reposar unas dos horas.
Pincha la base de la masa con un tenedor y reparte encima el relleno de queso.
Distribuye el ruibarbo escurrido sobre la crema.
Espolvorea el resto del azúcar y añade unas gotas de mantequilla derretida.
Hornea la tarta en el horno precalentado a 170 °C durante aproximadamente una hora.
Una vez lista, deja que se enfríe completamente. Antes de servir, puedes espolvorear un poco de azúcar glas por encima.
Tarta Cremosa

Conclusión

Esta tarta de ruibarbo combina todo lo que apetece en primavera: una textura cremosa, un toque ácido perfectamente equilibrado y un aroma irresistible a mantequilla y vainilla.
Es uno de esos postres caseros que parecen sofisticados, pero que conquistan desde el primer bocado. Perfecta para acompañar el café del fin de semana o para sorprender a cualquier visita sin complicarse demasiado en la cocina.