Té en Riesgo
 Isabel
Isabel
| 20-05-2026
Equipo de Comida · Equipo de Comida
El cambio climático no solo amenaza la producción mundial de té, sino también su sabor, aroma y propiedades saludables. Después del agua, el té es la bebida más consumida del planeta. China, India, Kenia y Sri Lanka concentran cerca del 80% de la producción mundial, ya que el cultivo requiere lluvias abundantes y temperaturas estables entre 10 y 26 °C.
Sin embargo, las sequías, lluvias torrenciales, heladas inesperadas y olas de calor están alterando cada vez más las condiciones ideales para las plantaciones, afectando tanto a los rendimientos como a la calidad de las hojas.

Menos cosecha, más dificultades

Las plantas de té son muy sensibles a las variaciones del clima. Cuando las temperaturas superan los 28 °C, un aumento adicional de 1 °C puede reducir la producción en aproximadamente un 4 %. Además, el calor favorece la proliferación de insectos y enfermedades.
La irregularidad de las precipitaciones también supone una gran amenaza. Las sequías prolongadas frenan la fotosíntesis y pueden provocar la muerte de arbustos que, en condiciones normales, podrían seguir produciendo durante hasta cien años. Por su parte, las lluvias intensas erosionan el suelo y dañan los brotes más tiernos.
Té en Riesgo

¿Té más dulce o más amargo?

El sabor del té depende de compuestos como las catequinas, responsables del amargor y la astringencia; la teanina, que aporta dulzor y umami; la cafeína y numerosas sustancias aromáticas.
Un estrés moderado puede mejorar temporalmente el perfil sensorial. Las heladas suaves pueden aumentar la teanina, mientras que cierta sequía intensifica compuestos aromáticos como el linalol.
No obstante, cuando el estrés es demasiado intenso o prolongado, los efectos se vuelven negativos. Disminuyen los aromas florales y afrutados, se reduce la dulzura y pueden acumularse compuestos que hacen que el té resulte más áspero y amargo.

También pierde propiedades saludables

Las catequinas, además de influir en el sabor, poseen importantes propiedades antioxidantes asociadas a beneficios cardiovasculares y a la reducción del riesgo de algunas enfermedades. Si su concentración disminuye por efecto del calor, el valor nutricional del té también puede verse afectado.

Productores en peligro

Alrededor de 13 millones de agricultores dependen del cultivo del té y muchos ya trabajan con márgenes económicos muy ajustados. La reducción de las áreas óptimas para el cultivo, el traslado de plantaciones y los fenómenos meteorológicos extremos podrían provocar pérdidas de empleo, conflictos por el uso del suelo y un aumento de los precios.
La demanda mundial, además, sigue creciendo a un ritmo cercano al 3 % anual, lo que podría acentuar aún más las tensiones en el mercado.
Té en Riesgo

Conclusión

Aunque el té es más resistente que cultivos como el café o el cacao, no está a salvo del cambio climático. En los próximos años, es posible que nuestra taza matutina cambie de sabor, con notas más amargas y aromas menos intensos. Y detrás de cada sorbo habrá millones de productores enfrentando un futuro cada vez más incierto.