Cómo Hacer la Maleta

· Equipo de Viajes
“Lleva siempre contigo el pasaporte, un cepillo de dientes y una navaja suiza; nunca sabes cuándo tendrás que viajar de repente”, solía decir una amiga trotamundos. Aunque hoy en día una navaja suiza no sería precisamente bienvenida en un avión, la idea sigue siendo válida: conviene estar siempre listo para viajar.
Tener una maleta hecha permanentemente quizá no sea demasiado realista, pero sí puede resultar muy útil contar con un neceser preparado de antemano. Incluso puede salvarnos en casa cuando descubrimos, por ejemplo, que el domingo por la noche ya no queda pasta dental. Eso sí, luego hay que acordarse de volver a rellenarlo.
En el neceser de viaje conviene apostar por formatos pequeños, no solo si vamos a volar. En los aviones, la norma habitual permite llevar en el equipaje de mano un máximo de diez líquidos de hasta 100 mililitros cada uno.
Por suerte, las tiendas ofrecen una enorme variedad de productos de higiene en tamaño viaje. También podemos trasvasar nuestras cremas favoritas, lociones o líquido para lentillas a recipientes más pequeños. Además, algunos líquidos tienen alternativas sólidas: desodorante en barra en lugar de aerosol, jabón sólido en vez de gel de ducha o incluso láminas detergentes para lavar ropa.
No hace falta llevar toda la casa encima
También conviene recordar que muchos hoteles ofrecen champú, jabón o gel de baño. Y si no los tienen, siempre podremos comprarlos en el destino. En muchos casos incluso saldrá más barato.
Si nos alojamos en un apartamento turístico, nadie se molestará porque dejemos una botella de gel medio usada.
En cuanto al neceser, existen modelos para todos los gustos. Algunas personas prefieren aquellos con compartimentos separados para cada cosa, mientras que otras priorizan que ocupen el menor espacio posible.
Eso sí, hay una regla importante: los líquidos deberían guardarse siempre dentro de una bolsa hermética. Aunque no viajemos en avión, evitará desastres si algún envase se derrama dentro de la maleta.
Primer paso: elegir bien la maleta
La elección de la maleta depende del tipo de viaje. Si vamos a facturar equipaje en un vuelo, necesitaremos una maleta resistente. En cambio, si vamos a cargarla nosotros mismos durante todo el trayecto, lo más importante será que sea ligera y cómoda de transportar.
También es fundamental revisar las medidas permitidas, ya que las restricciones varían según la aerolínea. Muchas tiendas ya indican si una maleta puede subirse a la cabina, aunque el peso tendremos que comprobarlo nosotros antes de salir.
Si queremos aprovechar al máximo el espacio, conviene fijarse en la capacidad real de la mochila o maleta. En algunos modelos, demasiados compartimentos o bolsillos reducen el espacio útil. Lo mismo ocurre con los compartimentos acolchados para ordenador portátil: muy prácticos a diario, pero poco útiles durante unas vacaciones.
Segundo paso: comprobar que todo está en regla
Al menos una semana antes del viaje deberíamos verificar que todo esté correcto: la reserva del alojamiento, las tarjetas de embarque, la necesidad de visado y, por supuesto, la vigencia del pasaporte o documento de identidad.
Nada arruina más rápido unas vacaciones que descubrir en el aeropuerto que el documento está caducado.
Tercer paso: preparar el móvil
Como muy tarde el día antes de salir, conviene revisar cómo funciona la telefonía móvil en el país de destino. Debemos comprobar si necesitaremos una tarjeta SIM local o una eSIM, o si podremos utilizar nuestra tarifa habitual.
También es recomendable descargar mapas y aplicaciones que funcionen sin conexión, incluso si vamos a tener internet. Nunca se sabe cuándo puede fallar la cobertura.
Las aplicaciones de mapas de Google o Apple suelen incluir rutas de transporte público y horarios, aunque en algunos lugares quizá necesitemos apps alternativas.
Si vamos a utilizar taxis, plataformas como Uber o servicios similares ayudan a evitar estafas, aunque para ello necesitaremos conexión móvil durante el trayecto.
Las eSIM pueden contratarse fácilmente mediante aplicaciones como Airalo, Yesim o incluso Revolut, y suelen costar apenas unos pocos euros para unas vacaciones.
Las aplicaciones de traducción también pueden ser de gran ayuda. El Traductor de Google, por ejemplo, permite traducir textos escritos y también carteles o menús utilizando la cámara del teléfono, algo especialmente útil en países con alfabetos distintos.
Las aplicaciones oficiales también pueden salvarnos
Otra buena idea es descargar la aplicación del servicio consular del país de origen. Estas herramientas permiten recibir alertas sobre emergencias y resultan muy útiles si perdemos nuestros documentos o tenemos problemas durante el viaje.
Además, registrar oficialmente el viaje puede facilitar mucho las cosas en situaciones complicadas.
Cuarto paso: hacer una lista
La lista de equipaje puede empezar a prepararse en cualquier momento. Si la hacemos en formato digital, además podremos reutilizarla para futuros viajes.
Lo importante es apuntarlo absolutamente todo, incluso aquello que creemos imposible olvidar. Cuando salgamos hacia el aeropuerto a las cuatro de la mañana medio dormidos, probablemente no recordaremos nada.
Hay algunos elementos que jamás deberían faltar:
- Documento de identidad o pasaporte
- Tarjeta bancaria
- Billetes y reservas
- Seguro de viaje
- Teléfono móvil y cargadores
- Gafas o lentillas
- Medicamentos esenciales
Todo lo demás puede comprarse durante el viaje. Eso no.
También conviene incluir:
- Cables y adaptadores
- Batería externa
- Adaptador de enchufe internacional
- Analgésicos y medicamentos básicos
- Pequeño botiquín
- Protector solar
Las apps también ayudan a hacer la maleta
Actualmente existen aplicaciones que crean listas automáticas según el destino, la duración del viaje y el tipo de actividades previstas. Si indicamos que vamos a hacer senderismo, por ejemplo, la aplicación sugerirá llevar gafas de sol, impermeable, calzado cómodo, repelente de insectos, protector solar, botella de agua y GPS. Además, muchas calculan cuántas prendas necesitamos según la duración del viaje y tienen en cuenta el clima previsto en el destino durante esas fechas.
Conclusión
Preparar bien un viaje no significa llenar una maleta gigantesca, sino organizarse con inteligencia. Un neceser listo, una buena lista y el móvil correctamente configurado pueden evitar numerosos problemas y hacer que las vacaciones comiencen con mucha menos ansiedad. Al final, viajar tranquilo depende más de la planificación que de la cantidad de cosas que llevemos encima.