Café Helado
Carmen
Carmen
| 16-06-2025
Equipo de Comida · Equipo de Comida
Café Helado
Para todos nuestros Lykkers que ansían un momento fresco y calmado, esta guía es una suave invitación a tomar las cosas con calma y saborear el café helado como se supone que debe ser: simple, refrescante y profundamente satisfactorio.
Ya sea que estés superando el calor de la tarde o entrando suavemente en la mañana con algo frío, el café helado puede ser más que una bebida, puede ser una pequeña pausa y un ritual tranquilo.
No se requieren herramientas sofisticadas ni habilidades de barista, solo unos pocos ingredientes de calidad, un poco de intención y tu propio toque personal. Por lo tanto, Lykkers, si estás listo para agregar un poco de paz a tu día, vamos a preparar algo especial juntos.
Café Helado

Parte 1: Comienza la Preparación Fácil

Pongamos la escena: el sol está arriba, la habitación está en silencio y estás listo para dar un sorbo frío y tranquilo. Preparar café helado en casa puede sentirse como un pequeño acto de autocuidado. Así es como unirlo, lentamente, simplemente y sin complicaciones. Para hacer dos vasos encantadores, reúne estos esenciales fáciles:
20g de café molido (molido medio a grueso)
200ml de agua caliente (alrededor de 90°C)
Cubitos de hielo (tantos como desees)
100ml de leche fría (o alternativa a base de plantas)
Una pizca de jarabe o edulcorante (opcional)
Comienza haciendo tu café.
Puedes hacerlo con una prensa francesa, un vertido manual o incluso con un sencillo goteo. Agrega el café molido, vierte el agua caliente y déjalo reposar durante unos 4 minutos si usas una prensa francesa. Una vez que haya terminado de prepararse, deja el café a un lado para que se enfríe ligeramente. Apresurarte en esta parte puede derretir el hielo demasiado rápido y diluir las cosas.
También puedes refrigerarlo durante 15-20 minutos si tienes tiempo. Llena tu vaso con cubitos de hielo. Vierte el café enfriado sobre el hielo, llenándolo aproximadamente dos tercios. Agrega tu leche, revuelve suavemente y endulza al gusto.
- Consejo: ¿Quieres que sea extra suave? Intenta usar concentrado de café frío en su lugar: simplemente deja reposar los posos de café en agua fría durante la noche para obtener un sabor más suave y redondo.
Café Helado

Parte 2: Sirve, Remueve y Dale Tu Toque Personal

Ahora que tu café helado está listo, Lykkers, hagámoslo no solo bueno, sino personal.
- Formas de Servir: Opta por un vaso alto con una pajita metálica o bébelo de un tarro de cristal con tapa envuelta en cuerda. Los pequeños detalles lo convierten en un momento especial. Agrega un palito de canela para darle un encanto al remover, o coloca unas cuantas hojas de menta en la parte superior para darle frescura.
- Toques de Sabor: Un chorrito de jarabe de vainilla, avellana o caramelo puede convertir tu vaso en una delicia de café. ¿Prefieres algo más fresco? Agrega una cucharada de espuma de leche de avena batida en la parte superior, se siente elegante, pero se tarda segundos en hacer.
- Congela para más tarde: Prepara un lote de café helado y viértelo en una bandeja de cubitos de hielo. Al día siguiente, usa esos cubitos en lugar de hielo normal; tu café se mantendrá fuerte incluso al enfriarse.
- Un Recuerdo de un Lykker: Un Lykker compartió cómo preparaba café helado por las mañanas temprano antes de una sesión de yoga al amanecer, lo bebía lentamente en el balcón mientras los pájaros comenzaban a despertar. No se trataba de la cafeína, se trataba de comenzar el día con algo suave, hecho a mano. Esa es la belleza del café helado: es energizante y tranquilizante al mismo tiempo.
Café Helado
Queridos Lykkers, el café helado es más que solo café frío; es un estado de ánimo, un momento y un pequeño ritual significativo. Nos recuerda que debemos tomar las cosas con calma, remover con cuidado y encontrar alegría en las cosas simples. Por lo tanto, ya sea que prefieras tu café fuerte y oscuro, suave y dulce o en algún lugar silenciosamente intermedio, que sea algo que refresque no solo tu cuerpo, sino también tu mente.